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Argentina - En el corazón de los Andes, un recurso globalizado: la extracción del litio en el salar del Hombre Muerto

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Desde finales de los años noventa, el salar de Hombre Muerto, situado en los Altos Andes, se explota por sus reservas de litio. Junto con el salar de Uyuni, en Bolivia, y el de Atacama, en Chile, es uno de los yacimientos que delimitan la zona conocida actualmente como el "triángulo del litio", que concentraría el 60% de las reservas mundiales de este metal blanco. En el contexto de la transición energética, esta zona andina llama la atención de inversores y Estados de todo el mundo que quieren asegurarse el suministro de litio. El salar del Hombre Muerto -y, más ampliamente, el noroeste de Argentina- es así objeto de un renovado interés, cuando esta zona árida y montañosa es  un margen del territorio argentino.

Image satellite de la Cordillères des Andes
Esta imagen de la Cordillera de los Andes fue sacada el 2 de octubre de 2021 por un satélite Sentinel-2. Es una imagen en colores naturales con resolución nativa a 10m. © Copernicus Sentinel 2021, tous droits réservés
hitos geográficos

Presentación de la imagen global

Un espacio andino marginado

La Puna argentina: una zona de alta montaña con clima árido

En esta imagen de satélite aparece una porción de la cordillera de los Andes, en el noroeste de Argentina. La estructura del relieve andino atraviesa en diagonal la fotografía, entre el ángulo superior de la derecha y el ángulo inferior de la izquierda.

Esta zona forma parte de una ecorregión altiplánica conocida como la Puna, situada entre 3.500 y 4.500 metros de altitud y caracterizada por una baja presión atmosférica, unas precipitaciones escasas y bajas temperaturas. Tales condiciones bioclimáticas explican la escasez de vegetación. El paisaje está formado por una variedad de estructuras geológicas, que se han ido formando con el tiempo bajo el efecto erosivo del viento, del agua y, a veces, del hielo. Los diferentes tipos de suelo (rocas, arenas, areniscas, arcillas, limos salinos, ...) se esculpieron en innumerables valles, fallas, cavernas y barrancos, junto a los conos de antiguos volcanes y salares.

Estos últimos – los salares – son cuencas endorreícas, caracterizadas por una acumulación de sales. Su formación es precisamente/justamente posible gracias a la historia geomorfológica y climática de la zona: presencia de depresiones cerradas, evaporación superior a las precipitaciones, infiltración reducida … . Se trata, así, de estructuras muy específicas.

Un espacio al margen de un territorio nacional dirigido hacia las llanuras.

Las extensiones montañosas y áridas del noroeste argentino están al margen del territorio nacional, cuya estructuración se hizo alrededor de las llanuras. De hecho, la economía del país se basa en la agricultura y la ganadería. Desde la segunda mitad del siglo XIX y la introducción del modelo agroexportador, Argentina se organizó alrededor de sus grandes puertos: Buenos Aires en particular, pero también Rosario, La Plata y Mar del Plata.

Esta organización del territorio se traduce por ejemplo por un sistema ferroviario cuya estructura es densa en las llanuras de la Pampa y mucho más esparcida en las zonas marginadas como la Puna. Del mismo modo, la red vial está mucho menos desarrollada en los Andes: en la imagen, no hay ninguna carretera alquitranada , solo algunas pistas. En este contexto nacional, el Noroeste argentino ha sido olvidado durante mucho tiempo por las políticas estatales  y los intereses económicos del país.

Alejada de la fachada atlántica, la Puna argentina es también una zona fronteriza con Chile al Oeste y Bolivia al Norte. Históricamente, no fue siempre vinculada a Argentina. A principios del siglo XX, después de las Independencias, la Puna conoció varios cambios de afiliación estatal, antes de pasar a formar parte de Argentina tras la Guerra del Pacífico (1879-1884).

El « vacío » - « El Despoblado » : una construcción política

En los confines del territorio nacional, lejos de los centros organizativos y de decisión del país, la Puna argentina ha sido llamada durante mucho tiempo “El Despoblado”. En el imaginario colectivo, se trata de un espacio "vacío", tanto en términos físicos (escasa vegetación, paisajes desérticos) como humanos (escasa población). Como para otros márgenes sudamericanos, esta representación de espacios "vacíos" es una construcción arraigada en la historia de su apropiación por los colonos y luego por los Estados. Resulta de un proyecto político y espacial, y transmite un discurso. De hecho, el continente se ha construido sobre la dicotomía entre zonas bajo control y zonas por controlar; siendo estas últimas definidas como "vacías", es decir, apropiables, listas para ser conquistadas por los occidentales o los Estados-nación en vías de construcción .

En cuanto a la Puna argentina, este mundo imaginario permanece particularmente activo. Se vuelve a encontrar, por ejemplo, en la promoción del turismo, donde se destacan paisajes desérticos, paisajes de desolación que recuerdan la superficie de la Luna o de Marte. Además, el "vacío" se convierte en una zona de relegación, donde pueden instalarse actividades molestas para los centros. El carácter desértico de estas zonas, es utilizado por ejemplo por actores políticos o industriales para justificar la implantación de proyectos mineros. A menudo se presentan estos últimos como la única alternativa productiva para estas regiones desoladas.

Recursos mineros poco a poco valorizados

El noroeste argentino, un espacio minero dopado por un modelo extractivista

Mientras que las llanuras argentinas se organizan alrededor de las actividades agrícolas, los relieves andinos se convierten en un espacio minero. A lo largo del siglo XX, se abren varias minas de envergadura en el Noroeste del país, con el fin de valorizar las riquezas mineras de la Cordillera. Así, en los años 1930 empiezan específicamente la explotación subterránea de la mina de Pirquitas (estaño, plata, zinc)y la explotación a cielo abierto de la mina de Aguilar (plomo, zinc, plata). Las minas participan en la estructuración territorial de  esos espacios, provocando la concentración de poblaciones alrededor de las infraestructuras mineras.

Sin embargo en Argentina, no hubo una verdadera política de desarrollo del sector minero antes de los años 1940, lo que es mucho más tarde que en Bolivia o en Chile por ejemplo. Este sector  empezó a ampliarse  sobre todo a partir de los años 1990,  y mediante las reformas impulsadas por las instituciones financieras internacionales (provincialización de los recursos, privatizaciones), que vieron  afirmarse en el país el modelo extractivista. Las actividades mineras se expanden entonces rápidamente, en particular en las provincias del Noroeste del país. La frontera extractiva va progresando, incluso en las mesetas andinas. El litio es uno de los recursos que han impulsado la instalación de las empresas multinacionales en esas zonas marginales.

Yacimientos de litio: la subida de los intereses militares en los años 60

Los yacimientos de litio de Argentina fueron descubiertos en los años 1920 por Luciano R. Catalano. Aquel geólogo y químico argentino recorría los Andes a lomo de mula en el marco de largas campañas de prospecciones geológicas de la región. Entre los yacimientos explorados, se interesó especialmente en los salares, con el fin de registrar y documentar los depósitos de boratos que allí se hallaban. Fue así como descubrió que los salares también contenían litio.

Este metal está diluido en la salmuera del salar, es decir, en el agua acumulada en estas cuencas endorreicas y cargada de diversos elementos (potasio, magnesio, calcio, sodio, boro, sulfatos ...). En la imagen de satélite, la salmuera sólo es visible en algunos puntos (en azul turquesa), pues se encuentra en gran parte bajo la corteza superficial de sal del salar, en una estructura geológica formada por capas de arcilla y de sales superpuestas y mezcladas con limos, lodos y cenizas volcánicas.

En los años sesenta, el gobierno argentino inició un programa de exploración de los salares del Noroeste del país, con el fin de cuantificar las reservas y evaluar la viabilidad de los proyectos mineros. En aquella época, en el contexto del fin de la Segunda Guerra Mundial y luego de la Guerra Fría, el interés por el litio estaba relacionado con la industria militar. De hecho, el litio entre otros entraba  en el proceso  de fabricación de bombas de hidrógeno y armas termonucleares. Esto es lo que explica la rápida expansión de la industria estadounidense del litio en los años 50.

El salar del Hombre Muerto, primer yacimiento de litio explotado en Argentina

En Argentina, la explotación de litio empezó en 1998, cuando la empresa estadounidense FCM (Food Machinery and Chemical Corporation) inició su actividad industrial en el salar del Hombre Muerto. Este último es la principal estructura geológica visible en el centro de la imagen. Su color blanco se debe a las concentraciones de sales que caracterizan los salares.

Situado a 4.100 metros de altura/altitud, el salar del Hombre Muerto se extiende en una superficie de 565 km² a caballo entre las provincias de Salta, en la parte superior de la fotografía al Norte, y de Catamarca, en la parte inferior de la fotografía, al Sur. Está alimentado por el Río de los Patos, que llega desde/por el Sureste y derrama sus aguas en la cuenca del salar, formando una especie de delta.

Veinticinco años después del inicio de la explotación, la empresa FMC sigue presente en el salar del Hombre Muerto. Sus instalaciones se ven en la imagen (cf. zum 1), en la orilla/la ribera Sur del salar. Esta empresa es ahora un actor importante en el mercado mundial del litio. Forma parte del trío de empresas que detiene más del 50% de la cuota de mercado mundial de la producción de litio.

Esquema de localización del Salar del Hombre Muerto en el “Triángulo del Litio” en América Latina (fuente: Audrey Sérandour, revista EchoGéo, 46/2018, op.cit.)
 

El litio en el contexto de la transición energética mundial

Rupturas tecnológicas, nuevos usos y explosión de la demanda mundial

El interés por los yacimientos andinos de litio surgió en un contexto marcado por sus usos militares, y los primeros proyectos de explotación resultaron de estrategias estatales  para explorar y asegurar los suministros. Sin embargo, desde mediados de los años 2000, el aumento de la demanda mundial de litio procede de otro sector industrial: las baterías, ya que el litio es un metal capaz de almacenar energía eléctrica. Así pues, sirve para producir los acumuladores ión-litio de los aparatos electrónicos portátiles, como los teléfonos o los ordenadores portátiles, pero también de los coches híbridos y eléctricos .

Hoy en el contexto de la transición energética, las necesidades vinculadas al desarrollo de la movilidad eléctrica y a los retos que plantea el almacenamiento de la energía eólica y fotovoltaica aumentan aún más la demanda de litio. Las baterías utilizadas en estos sectores necesitan cada una varios kilos de carbonato de litio. En respuesta a esta demanda, la dinámica de exploración y explotación de este recurso se está intensificando a escala mundial.

Hoy, cuatro países producen la mayoría del litio mundial en volumen: en orden de importancia Chile, Australia, Argentina y China. La zona Andina provoca particularmente la codicia debido a la importancia tanto cuantitativa (el 60% de los recursos mundiales de litio se concentran entre Argentina, Bolivia y Chile) como  cualitativa de sus yacimientos.

La multiplicación de las inversiones occidentales y sobretodo chinas en la Puna

Las consecuencias de este auge de la demanda mundial de litio se notan muy bien en la Puna argentina,ya que se multiplican los proyectos de explotación y casi todos los salares del Noroeste argentino son objeto de un proyecto de extracción, que esté en fase de explotación, viabilidad o exploración, o que sea simplemente objeto de especulación.

Así, se  divisan en la imagen piscinas de evaporación en varios lugares, lo que  muestra la presencia de proyectos extractivos: en la ribera norte del salar del Hombre Muerto, en su  ribera este (cf. zum 2) y en el salar de Diablillos (cf. zum 3). Aún más al norte (fuera de la imagen), se ha instalado una empresa en el salar Centenario Ratones, y allí lleva un proyecto en fase de viabilidad, mientras que al oeste se está explorando el salar Antofalla.

Empresas Australianas, Canadienses, Francesas  son las que llevan estos diferentes proyectos, pero los salares andinos también atraen capitales Chinos. Por cierto, estos últimos desempeñan ahora un papel dominante en el sector del litio en Sudamérica,  peculiarmente debido a su participación en varios consorcios que explotan los salares andinos.

Van cobrando importancia dos empresas chinas en particular: la empresa pública Tianqi Lithium y la empresa privada Ganfeng Lithium, que eran históricamente actores de la transformación del litio, pero que  ahora invierten  ampliamente en las operaciones de extracción. Eso se explica por la voluntad que tiene China de controlar toda la cadena de valor del litio para garantizar su futuro energético.

La influencia de la geopolítica regional en los salares argentinos

Si el aumento de la demanda mundial de litio y el contexto de transición energética provocan la multiplicación de los proyectos extractivos en los Andes, es el contexto regional el que explica que estos proyectos se  concentren en la Puna Argentina. De hecho, en el “triángulo del litio”, las decisiones políticas y los marcos jurídicos de regulación del recurso varían de un país a otro. Eso es lo que guía las lógicas de implantación de las empresas del sector.

Cuando una empresa transnacional intenta invertir en la explotación de las reservas  Sudamericanas de litio, suele empezar por interesarse  en el salar de Uyuni, en Bolivia, debido a la importancia cuantitativa de sus reservas. Pero es escaso que las negociaciones con el gobierno boliviano  lleguen a cabo, porque éste mantiene un control estatal sobre su litio y rechaza la puesta en marcha de un proyecto en el que no sería el accionista mayoritario. Por consiguiente, las empresas se  vuelven hacia Chile y su salar de Atacama que alberga las reservas más interesantes en término de calidad, gracias a condiciones meteorológicas y características fisicoquímicas favorables.

Pero también en este caso son difíciles las negociaciones , porque el litio es considerado como estratégico por la Constitución chilena, lo que implica que las concesiones disponibles no pueden venderse a una empresa privada. Al fin y al cabo, las transnacionales se dirigen pues hacia Argentina y sus numerosos salares, donde se puede adquirir concesiones  e implantarse. Su lógica de implantación es así guiada por las ventajas geoquímicas de los distintos salares, pero también resulta limitada por los contextos políticos y geopolíticos de los tres países sudamericanos.

Zumes de estudio

La empresa estadounidense FMC (Food Machinery and Chemical Corporation) se ha establecido en la orilla sur del salar del Hombre Muerto, en la provincia de Catamarca. Sus instalaciones cuentan con algunos edificios y caminos de acceso, así como con piscinas de evaporación. El método de explotación de FMC se basa en un proceso de absorción selectiva: el litio se extrae de la salmuera bajo la forma de solución diluida de cloruro de litio, que se deposita luego en piscinas de evaporación, donde se concentra por evaporación solar hasta su saturación. Son estas piscinas de evaporación las que forman los cuadriláteros visibles al borde del salar.

La influencia espacial de las instalaciones de la empresa es bastante débil. Sin embargo, su dominio se extiende hasta varias decenas de kilómetros a la redonda, ya que, más allá del propio lugar de extracción, FMC ha invertido en infraestructuras y programas de desarrollo en sus inmediaciones. Ha financiado por ejemplo, la construcción de un gasoducto de 135 kilómetros de longitud. Cuya meta es suministrar energía a las instalaciones de la empresa. Sin embargo, ahora está gestionado por una empresa pública provincial, que no sólo lo mantiene, sino que también proporciona conexiones domésticas a los hogares de comunidades aisladas de la Puna. Además, FMC está desarrollando iniciativas de RSE (Responsabilidad Social Empresarial ) en los pueblos de la zona, ya sea en el ámbito de la educación, la alimentación, la medicina o la energía.
 

Esta imagen muestra una porción de la orilla oriental del salar del Hombre Muerto, en la provincia de Catamarca, cerca de la localidad de Ciénaga la Redonda. A partir de 2019 se construyó allí un conjunto de piscinas de evaporación en el marco del proyecto Sal de Vida. El Este proyecto se inició en 2009, llevado a cabo por un consorcio de accionistas canadienses y coreanos que  empezó los estudios geológicos, realizó perforaciones exploratorias y redactó un primer estudio de viabilidad. Luego, partir de 2012, la empresa minera australiana Galaxy Resources Limited tomó el control del proyecto, siguiendo las perforaciones y los estudios de viabilidad.

En la imagen aparecen una treintena de piscinas de evaporación que se extienden  en algo menos de 20 hectáreas. De momento, se trata de piscinas piloto de tamaños distintos, utilizadas durante la fase de viabilidad del proyecto. Con vistas a la puesta en marcha de la producción, está previsto construir 320 hectáreas de cuencas de evaporación y una planta de tratamiento de carbonato de litio.

En agosto de 2021, Galaxy Resources Limited se fusionó con Orocobre, otra empresa estatal australiana que ya  explota el litio del salar de Olaroz-Cauchari, en la provincia argentina de Jujuy, más al norte. Está previsto que el proyecto entre en servicio a finales de 2022.

Esta imagen muestra el salar de Diablillos, situado al noreste del salar del Hombre Muerto, del que está separado por el Cerro Ratones, un pico que culmina a 5.092 metros. También aquí se construyeron piscinas de evaporación en el marco de un proyecto de extracción de litio. El caso de este pequeño salar ilustra la profusión de proyectos de extracción de litio en Argentina, que afectan incluso a los salares más pequeños con reservas modestas. Sin embargo, algunos proyectos tienen dificultades para llegar a la fase de explotación industrial, ya que los inversores y compradores se suceden rápidamente.

Images complémentaires

Estructuras topográficas y morfológicas en el noroeste de la imagen general: plegamiento y estructuras tabulares en el entorno árido de la Puna.
Los pequeños salares todavía sin explotar en el Suroeste de la imagen
El ángulo Sureste de la imagen global

Otros recursos

En el sito Géoimage

Bernadette Mérenne-Schoumaker : Chili - L’exploitation du lithium dans le désert d'Atacama : nouvelle ressource stratégique et bouleversement technologique mondial
https://geoimage.cnes.fr/fr/geoimage/chili-lexploitation-du-lithium-dans-le-desert-datacama-nouvelle-ressource-strategique-et

Artículos y otros recursos

DENOËL Mathilde (2019), Rapports de pouvoir dans l’activité minière : entre modèle néoextractiviste et variations territoriales. Le cas des provinces de Jujuy, San Juan et Mendoza en Argentine, Thèse de doctorat en géographie sous la direction de Martine Guibert et François Taulelle, Université de Toulouse 2 – Jean Jaurès, 387 pages.

FORNILLO Bruno (dir.) (2019), Litio en Sudamérica. Geopolítica, energía y territorios, Buenos Aires, Editorial El Colectivo, 323 pages.

HACHE Emmanuel, SIMOËN Marine, SECK Gondia Sokhna (2018), Électrification du parc automobile mondial et criticité du lithium à l’horizon 2050, Paris, ADEME, 71 pages.

NACIF Federico, LACABANA Miguel (dir.) (2015), ABC del litio sudamericano. Soberanía, ambiente, tecnología e industria, Quilmes, Ediciones del CCC Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, 463 pages.

SÉRANDOUR Audrey (2018), Quand les savoirs font ressources : constructions sociales et intégrations territoriales. Une réflexion depuis « le triangle du lithium" (Argentine, Bolivie, Chili) », EchoGéo [En ligne], n°4|2018. https://journals.openedition.org/echogeo/16400

SÉRANDOUR Audrey (2020), « Le "triangle du lithium" existe-t-il ? Géographie politique d’une régionalisation andine (Argentine, Bolivie, Chili) », Belgeo [En ligne], n°4|2020. https://journals.openedition.org/belgeo/43717

SÉRANDOUR Audrey, MAGRIN Géraud (2019), « Le lithium andin entre enjeux globaux et attentes locales : chronique d’un malentendu », dans BAGGIONI Vincent, BURGER Céline, CACCIARI Joseph, MANGOLD Marie, Repenser la transition énergétique. Un défi pour les sciences humaines et sociales, Rennes, Presses universitaires de Rennes, Coll. « Espace et territoires », pp. 191-205.

Autor

 Audrey Sérandour, docteure en géographie de l’université Paris 1 Panthéon-Sorbonne.

Traducción y corrección

Patrick FASSINA, section Bachibac, lycée Lapérouse, Albi, Académie de Toulouse.
Marilyne CLUZEL-MARTINOT, lycée Lapérouse, Albi, Académie de Toulouse. 
 

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